CÓMO CUIDAR TU CALZADO EN TAN SOLO UNOS PASOS

Se dice que el calzado que llevamos revela mucho de nosotros y de nuestra personalidad: hay quien llega a afirmar incluso que no son los ojos sino los zapatos, el espejo del alma.

Sin llegar a estos extremos, son muchos quienes creen que los zapatos reflejan en parte lo que somos, desde la elección del modelo a la del color y el material. ¿Te gustan los tacones altos? Eres una persona curiosa y segura de ti misma. ¿Prefieres las bailarinas y los zapatos planos? Eres de carácter tranquilo e introvertido. ¿Te gustan los zapatos brillantes? No siempre estás a gusto contigo misma y con los demás.

¿Verdad o lugares comunes? Una cosa es cierta: más que el tipo de calzado que eliges, es el estado en que lo mantienes el que habla de ti. Un zapato bien conservado indica lo importante que consideras dar una imagen positiva de ti misma a través de un look cuidado con todo lujo de detalles, empezando por los pies.

¿Pero cuál es el secreto para lucir siempre unos zapatos impecables? Fácil, ¡la limpieza! Recuerda, sin embargo, que no todos los zapatos son iguales: dependiendo del material con el que estén fabricados necesitarán cuidados diferentes.

He aquí algunos trucos para una limpieza perfecta de cada tipo de calzado: ¿lista para tomar nota?

 

  • Calzado de ante y nobuk: elimina la suciedad y las manchas con una goma de borrar, y a continuación cepilla el empeine con movimientos ligeros, todos ellos en la misma dirección, para no dañar la piel y no crear tonalidades de color distintas. Es fundamental utilizar un cepillo de cerdas suaves específico para este tipo de pieles, que son sumamente delicadas y se estropean con facilidad. Por último, como toque final, aplica un espray de silicona y deja secar tu calzado a temperatura ambiente: servirá para darle brillo y protegerlo contra la formación de nueva suciedad.

 

  • Calzado de piel: elimina delicadamente el polvo y la suciedad de tu calzado con un paño, primero seco y después humedecido, y a continuación déjalo secar a temperatura ambiente. En lugar del espray de silicona, aplica una crema abrillantadora de calidad que combine con el color del empeine, y frota con un cepillo liso. Para perfeccionistas, el último paso es volver a pasar un paño suave de franela.

 

  • Calzado de piel acharolada o sintética: elimina el polvo y las manchas de suciedad con un paño humedecido con un detergente no demasiado agresivo, y a continuación sécalo con un paño fino.

 

  • Calzado de tela o tejido: si los hubiera, lo primero que hay que hacer es quitar los cordones. A continuación, llena un barreño de agua caliente y jabón (también puedes utilizar detergente para lana) y frota el calzado con una esponja o un cepillo de dientes, dejando las suelas para lo último. Aclara en agua caliente limpia frotando con una nueva esponja, y a continuación exprime tu calzado en una toalla vieja para eliminar cualquier resto de agua. Por último, déjalo secar en un ambiente cerrado y seco, lo importante es que no se exponga directamente a una fuente de calor, ya que podría dañarlo irreparablemente.

 

¿Todo claro? ¡Sigue nuestros consejos y tus zapatos estarán como nuevos cada vez que te los pongas!